
La historia transcurre en Inglaterra (aunque también en otros países, España incluída) en los primeros años del 1800, y nos narra las his
torias de los dos personajes que se mencionan en el título, dos magos, que han puesto todo su interés en recuperar para Inglaterra la práctica de la magia perdida hace mucho tiempo en ese país. La autora nos cuenta su versión mágica de la historia de Inglaterra, mezclando personajes fantásticos, duendes, seres imaginarios, fantasmas, con otros reales como el duque de Wellington o Byron.

La imaginación de esta escritora no puede dejar de sorprender y por ello dejo un par de fragmentos de la novela, espero que para la próxima no tengamos que esperar otros diez años, y tal y como se indica en el libro para ver la película tampoco.
Francamente es curioso imaginar cómo se puede asesinar un libro, pero si lo pensamos un segundo seguro que se nos ocurren infinidad de maneras, eso si espero que a nadie se le ocurra ponerlas en práctica.
"Nota 7. Por un error en los mapas de España de Wellington, la ciudad de Pamplona no estaba situada en su lugar real. Wellington se sintió vivamente defraudado el día en que, después de una marcha de veinte millas, el ejército no llegó a Pamplona, que estaba diez millas más al norte. Tras una breve discusión, se creyo más conveniente hacer que el señor Strange desplazara la ciudad que rectificar todos los mapas."
"Robert Findhelm estaba convencido de que el libro había sido destruido, eso está claro. Nan me dijo que a Clegg lo ajusticiaron por robar un libro, pero la acusación que formuló Robert Findhelm no era de robo. El cargo era por asesinato de libro. Clegg fue el último hombre en Inglaterra colgado por asesinato de libro."
"Robert Findhelm estaba convencido de que el libro había sido destruido, eso está claro. Nan me dijo que a Clegg lo ajusticiaron por robar un libro, pero la acusación que formuló Robert Findhelm no era de robo. El cargo era por asesinato de libro. Clegg fue el último hombre en Inglaterra colgado por asesinato de libro."
Francamente es curioso imaginar cómo se puede asesinar un libro, pero si lo pensamos un segundo seguro que se nos ocurren infinidad de maneras, eso si espero que a nadie se le ocurra ponerlas en práctica.